Mística,
consejera, maestra y escritora
La Madre Ágreda gozó de una vida espiritual intensa. La contemplación infusa o experiencia mística esencial se dio en ella en un grado muy elevado, revistiendo formas muy diversas: éxtasis, levitaciones o arrobos.
La faceta de escritora de sor María no puede analizarse únicamente a través de su obra más importante, la Mística Ciudad de Dios. Otros muchos de sus escritos nos dan la talla de una mujer intelectual que domina la Patrística y los textos sagrados, las obras del jesuita Nieremberg, los Padres Alvarado,La Puente y las de diversos autores cuyas obras figuran en su biblioteca. Llama la atención su complejidad espiritual y teológica, así como la finura y sutileza formal de sus escritos, que contrastan con la escasa formación intelectual de las mujeres de su época.
Frente al interés que han despertado sus cartas con Felipe IV, aún están por estudiar otros epistolarios, con todo tipo de personas del espectro social, en donde de manera más libre, muestra su personalidad y natural sencillez, finura exquisita y un carácter humano tremendamente afectuoso. Supo granjearse el reconocimiento de altos dignatarios eclesiásticos, intelectuales y políticos, a través de centenares de cartas que sorprenden por lo atinado de sus juicios y consejos.

El 2 de abril de 1602 nacía en Ágreda María Coronel y
Arana. Nada hacia prever que esa niña de naturaleza débil y
talante taciturno llegaría a ser una de las mujeres más relevantes
de la Historia de España, teóloga y mística, misionera
en Ámerica, confidente del rey Felipe IV, consejera de nobles y plebeyos,
escritora y santa.
Tenía 16 años cuando ingresó en la orden de la Inmaculada Concepción, juntamente son su madre y su hermana, convirtiendo la casa familiar en convento. Muy pronto su elevada espiritualidad se exteriorizó en singulares dones místicos, acompañados de arrobos y éxtasis. Uno de los hechos más extraordinarios de esta época fue la catequización de los indios de Nuevo Méjico desde su convento de Ágreda, por el don de la bilocación.
El 10 de julio de 1643 el rey Felipe IV se detiene en el convento de la Concepción deseoso de conocer a sor María de Jesús. Fue el comienzo de una relación epistolar que duraría veintidós años.
Además de la Mística Ciudad de Dios, escribió otras obras de carácter ascético.- místico que nos muestran a una escritora de la talla de Santa Teresa de Jesús.
Murió el 24 de mayo de 1665. Su vida santa y sus virtudes heroicas fueron reconocidas por Benedicto XIV en el proceso de canonización, incoado el año 1673.

Sor María de Ágreda desarrolló su vida en un marco físico extremadamente cerrado, la Villa que la vio nacer, que se redujo desde los 16 años a los muros de un convento de clausura, donde llevó a cabo una vida mística e intelectual basada en el lema "ora et labora", circunstancia que no le impediría vivir ajena a las realidades históricas y políticas de la España de su tiempo.
El contexto espacio - temporal de su vida coincide, fundamentalmente, con el reinado de Felipe IV y la España del siglo del siglo XVII en la que, a partir de 1640, se hace patente la decadencia del poderío hispano, tanto en el interior como en el exterior.

Aquí llegaron obras de arte novohispano, lienzos de la escuela italiana y española, esculturas, piezas singulares importadas de lejanas tierras, que hablan por si solas de las relaciones de sor María con personas tan poderosas e influyentes como el rey, la familia Borja o los Alburquerque.
El arte y las imágenes eran entendidos por la Madre Ágreda con la fuerza y finalidad que tenían en el mundo del barroco, destinados a enriquecer el culto, mover a la piedad y acercar al hombre hacia Dios.
Iconografía y memoria histórica
Muchas de las personas que llegaron al convento de Ágreda lo hicieron para recibir consejo y conocer personalmente a la religiosa concepcionista, cuya fama traspasó las fronteras europeas. En Roma, en la capital de Nueva España, en Nápoles, en París y, sobre todo, en la Corte española, se hablaba del fenómeno sor María. Consejera del rey, escritora prolífica, evangelizadora de los indios de Nuevo Mexico. ¿Cómo era el rostro de sor María?.
Retratos e imágenes de sor María realizados con distintos fines, en diferentes contextos dan prueba de una rica iconografía, desde las miniaturas de sus relicarios hasta los grandes lienzos, pasando por los grabados de tipo devocional.
La memoria histórica de sor María de Ágreda ha estado ligada desde su muerte al epistolario con el rey Felipe IV, a las ediciones de la Mística Ciudad de Dios y al complejo Proceso de su beatificación.
Su vida, su obra y su mensaje, por el que no pasa el tiempo, siguen siendo actuales para los hombres y mujeres del siglo XXI.

Sor María: las artes y las imágenes
Uno de los aspectos más desconocidos y más interesantes de la personalidad de sor María es el de su relación con las artes. No sólo levantó el convento desde sus cimientos sino que también fue objeto de singulares y ricos regalos artísticos. Dádivas "interesadas o desinteresadas" realizadas por la élite política y religiosa de la época o regalos de benefactores de la fundación, que convirtieron el nuevo convento en un importante centro artístico del Barroco español.