LA ESCRITORA Y CONSEJERA
La obra más importante realizada por la Venerable en estos años fué la composición de su célebre obra LA MISTICA CIUDAD DE DIOS. Su redacción estuvo también rodeada de las más inexplicable peripecias.
El año 1637 recibe la orden del cielo de ponerse a escribir una maravillosa historia en que se manifestaran los ocultos misterios realizados por Dios en la vida de la Virgen. Después de un duro combate interior para aceptar tan difícil obediencia, al final puso manos a la obra y en espacio de pocos años coronó la obra. Pero aquel libro conoció un fin bien inesperado. En ausencia del confesor ordinario de la Venerable que era el P. de la Torre, hízose cargo de la dirección de Sor María de Jesús un religiososo anciano que le había conocido en su juventud. Decididamente contrario a que las mujeres se pusieran a escribir de cosas teológicas, le impuso la dura obediencia de quemar todo el manuscrito en que ella había recogido lo mejor de los misterios ocultos de la vida de la Virgen María. Pero muerto el P. de la Torre y nombrado confesor de la Venerable el P. Andrés de Fuenmayor, emprendió bajo su obediencia, la segunda redacción de la obra en torno al año 1655, quedando concluida el 6 de mayo de 1660.

Estaba componiendo la Venerable la primera redacción de LA MÍSTICA CIUDAD DE DIOS cuando en Ágreda se presentó por primera vez nada menos que el rey de España Felipe IV. Era el 10 de julio de 1643. La Venerable contaba con 41 años de edad, y el rey hacía pocos meses que se había desprendido del valido Conde-Duque de Olivares que por espacio de 20 años había dirigido toda su política. A partir de aquel día se inició una profunda estima y amistad entre el rey y la monja concepcionista de Ágreda que tendría el sentido de una responsabilidad apostólica de nuevo tipo asumida por Sor María. En efecto desde el primer momento la Venerable asumió el peso de una singular protección sobrenatural sobre la casa real española. Además de la Casa Real Española y el Santo Padre Alejandro VII, la Venerable tuvo relación personal o por correspondencia con numerosos personajes de la más elevada posición eclesiástica y civil. Los nuncios de S.S. en Madrid recibieron de ella no pocos consejos, entre otros, el futuro Papa Clemente IX. Obispos, arzobispos, cardenales, eran corresponsales suyos o confidentes espirituales.

Además de la casa real española entró en contacto con la nobleza de países europeos como Francia, Alemania, Italia y las Américas.
El año 1652 realizó una fundación en Borja. Aquel mismo año cesó en su cargo de abadesa que había ejercido por 25 años seguidos. La interrupción duró solo tres años, pues en 1655 fue de nuevo elegida para el cargo en el cual permaneció hasta su muerte el 24 de mayo de 1665.
Extractos del libro: Ven. María de Jesús de Ágreda, Concepcionista. P. Antonio María Artola, C.P. Ágreda 1996.

La escritora