LA GRAN DECISIÓN
Las primeras experiencias religiosas en un medio ambiente impregnado de espíritu cristiano pusieron de manifiesto un alma hecha para vivir intensamente de lo divino. A los 4 años de edad fue confirmada por el famoso obispo Mons. Yepes, biógrafo de santa Teresa. A los 6 años recibió la primera comunión y a los 8 había hecho secretamente su voto de castidad. Ya a los 12 quiso ingresar en las carmelitas descalzas de Tarazona. Cuando tenía 13 años sus dos hermanos entraron franciscanos. Fue en este tiempo cuando sus padres tomaron una decisión desconcertante para la población agredeña: Convertir el hogar doméstico en convento concepcionista. Catalina Arana había tenido una visión en que se le decía debía hacerse religiosa y convertir su casa en convento. Fue a consultar su revelación con su confesor que vivía en el convento franciscano extramuros de la villa. Con increíble sorpresa, se le hizo encontradizo en un lugar que todavía se señala en el término de los muros del Convento, su propio confesor que venía a hablarle de la visión que había tenido también él sobre la fundación querida por Dios. La cosa tenía todas las pruebas de origen divino.

Faltaba convencer al marido Francisco Coronel para que diera su consentimiento. Toda la villa se enteró de los proyectos y tomó parte en pro y en contra de la iniciativa. Don Francisco se dejó persuadir por su mujer, y tuvo lugar la fundación. Los hijos eran franciscanos; el padre ingresó también como lego franciscano. Quedaban las tres mujeres; madre y dos hijas para realizar el plan fundacional.
Catalina Arana y sus hijas decidieron que la familia religiosa a la que se había de confiar la nueva fundación había de ser la orden contemplativa de la
Inmaculada Concepción, y de la rama estricta de las recoletas o descalzas. Para abrir el proyectado monasterio y proceder a la erección canónica, vinieron del convento de Burgos tres religiosas concepcionistas que iniciaran a las aspirantes en el espíritu de santa Beatriz de Silva. La presencia de las monjas burgalesas en Ágreda duró cuatro años. Terminado el período de la formación de las primeras monjas, regresaron a su monasterio de origen. Para dar nuevos vuelos al monasterio agredeño, llaman las nuevas profesas a otro grupo de tres monjas del monasterio del Caballero de Gracia en Madrid. Al cabo de otros cuatro años regresan también éstas a Madrid. El monasterio de Ágreda cuenta con suficientes elementos propios como para llevar adelante la plena observancia de la vida concepcionista recoleta.
El mismo día en que la casa de los Coronel-Arana se convertía en convento el ........... ................ , María Coronel tomó el hábito, cambiando su nombre de pila en Sor María de Jesús.
Extractos del libro: Ven. María de Jesús de Ágreda, Concepcionista. P. Antonio María Artola, C.P. Ágreda 1996.

El torno del convento